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Sumérgete jugando en los estudios científicos de la Universidad de Cádiz 30 octubre 2026

Sumérgete jugando en los estudios científicos de la Universidad de Cádiz

La divulgación científica se ha convertido en las últimas décadas en una actividad imprescindible para las universidades, acercar sus estudios a la sociedad e inspirar futuras vocaciones científicas priman sus planificaciones. La Universidad de Cádiz se lo toma en serio y procura que en cada gran evento sobre sus diferentes ramas de conocimiento siempre haya un espacio dedicado a esa transferencia. Parece fácil, pero no lo es: traducir la Ciencia para que llegue a todos.

Es el caso del Blue Zone Forum InnovAzul 2026, el gran evento de economía azul que se desarrolla estos días en el Palacio de Congresos de Cádiz. A través de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, la institución ha diseñado una zona expositiva e interactiva – de cerca de 160 metros cuadrados – con algunas de las iniciativas desarrolladas en estos años para llevar el conocimiento científico a la ciudadanía de una manera participativa, accesible y atractiva. Entre ellos, juegos científicos, materiales educativos, publicaciones, exposiciones y experiencias sensoriales.

Concretamente, la exposición La ciencia está en juego muestra el trabajo de diversas disciplinas científicas, desde la biodiversidad marina y la conservación de los ecosistemas hasta la arqueología, la historia de la ciencia o la educación durante la primera infancia. Sus promotores, la investigadora posdoctoral Ramón y Cajal, Leila Carmona (LC), y el catedrático, Juan Lucas Cervera (JLC), del departamento de Biología y el profesor titular Alejandro Centeno (AC), del departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública, nos cuentan su experiencia en este campo divulgativo y la respuesta que reciben de ese intercambio social.

La exposición La ciencia está en juego, que puede visitarse estos días durante InnovAzul 2026, propone una forma diferente de acercarse al conocimiento científico a través de juegos, puzles y otros materiales divulgativos. ¿Cómo surgió la idea de trasladar la investigación a estos formatos y qué se encontrará el público que visite la muestra?

JLC: mi primera aproximación a la divulgación fue en 2014, como respuesta a una propuesta de la recién iniciada UCC+i que me pidió si podía organizar un taller sobre Invertebrados para un CEIP en Cádiz. Esta propuesta formaba parte de un proyecto de la FECYT titulado ‘La Ciencia va a la Escuela’. Con el tiempo y tras sucesivas participaciones en la Noche Europea de los Investigadores, me di cuenta del desconocimiento generalizado de la sociedad gaditana de la biodiversidad marina, a excepción de los diferentes mamíferos marinos (delfines, ballenas, orcas, focas, …) y de las diferentes especies de “marisco” y peces. Por eso, durante varias ediciones de este evento llevamos material vivo (junto a microscopios estereoscópicos); ya que el público, en general, y los niños, en particular, disfrutaban mucho y mostraban mucho interés. Sin embargo, ese mensaje de “conocer para poder conservar” se veía empañado por la muerte de una parte importante de los animales recolectados para esos eventos.

Fue la realización del proyecto BIOCALETA el que nos permitió avanzar en una idea que ya nos venía rondando en la cabeza y que era poder elaborar material divulgativo diverso que pudiera acercar de una forma divertida la biodiversidad marina local al público en general, pero sobre todo a los niños y generaciones jóvenes. ¿Qué mejor entorno para poner en práctica esta idea que focalizarla en La Caleta? La Caleta…tan querida y generadora de tantas composiciones carnavalescas, y a la vez…tan desconocida en otros aspectos.

Pero, ese material divulgativo puede ser utilizado también como recursos didácticos complementarios en distintos niveles educativos en todas aquellas materias en las que se impartan contenidos relativos a la biodiversidad (marina o no) y la necesidad de su conservación. Para ello, se necesitaría de la complicidad/colaboración de los centros y de los profesores que impartan dichos contenidos. La posibilidad de desarrollar al menos un proyecto piloto para poner en práctica esta idea y testar la efectividad de estos recursos en la consecución de determinados objetivos a alcanzar en dichas materias sería francamente interesante.

La conservación del tigre de Siberia o del rinoceronte blanco es muy importante… Pero esos animales no viven en la provincia de Cádiz. Nuestro esfuerzo en la concienciación para la conservación de la biodiversidad debe enfocarse en nuestro entorno más próximo, tanto terrestre como marino. Y para ello, nos parece mucho más lógico dar a conocer lo que tenemos a pocos metros de donde vivimos (y que podemos buscar y enseñar) que hablar de organismos geográficamente muy lejanos y que solo podemos ver en documentales en el mejor de los casos.

Por otro lado, la realización del proyecto GIBMAR-BB (la responsable ha sido Leila Carmona) nos ha permitido elaborar un juego que permite acercar a las jóvenes generaciones, y al público en general, uno de los mayores problemas que amenazan a la biodiversidad: la introducción de especies invasoras. Este problema es aún más dramático en el medio marino, ya que pasa mucho más desapercibido y es mucho más difícil de combatir que en el ámbito terrestre. En este último caso, la PREVENCIÓN es, si cabe, la mejor alternativa. Una vez producida la invasión …poco hay que hacer (véanse dos casos próximos que conocemos, el alga invasora o el cangrejo azul).

“Poder elaborar material divulgativo diverso que pudiera acercar de una forma divertida la biodiversidad marina local al público”

LC: En mi caso, he de reconocer que la maternidad ha influido mucho en este aspecto de mi carrera. Al tener a mi hija, me vi en la necesidad de explicarle a qué me dedicaba en un lenguaje que ella pudiese entender. A partir de ese momento, y gracias a que estuve en contacto con mucho material didáctico e infantil, las ideas empezaron a surgir solas. Así fue como a Alejandro Centeno y a mí se nos ocurrió adaptar la Guía de la Caleta al público infantil con el cuento ¡No en mi poza! o crear Invasores a la vista, a partir de un juego que teníamos en casa. Por eso, estoy convencida de que los visitantes van a disfrutar muchísimo de esta exposición: porque cada material se ha creado con mucho cariño.

“Los visitantes van a disfrutar muchísimo de esta exposición: porque cada material se ha creado con mucho cariño”

AC: La ciencia es imprescindible y la transferencia del conocimiento que generamos a la sociedad es la única manera de dar un sentido a tanto esfuerzo. Congresos y artículos científicos nos sirven a los investigadores para actualizarnos en el progreso de las investigaciones. Pero trasladar estos resultados a la sociedad es una tarea en la que aún tenemos mucho camino por delante. La docencia y, por supuesto, la divulgación, son en cierto modo un tipo de transferencia del conocimiento a un sector específico de la sociedad. En numerosas ocasiones, el contenido de las charlas, clases o incluso conversaciones de cena de nochevieja puede ser el mismo, pero a quién se lo cuentas y sobre todo cómo se lo cuentas es lo que marca la diferencia entre crear interés o desinterés por un tema. Lo que siempre he visto, es que cuando se utiliza como herramienta el juego, en cualquiera de sus formas, hay mucho terreno ganado. La muestra de juegos que traemos a esta exposición ejemplifica cómo se puede utilizar el juego tanto para niños y niñas como para adolescentes y adultos. Existen dos ediciones del juego ‘Dale la vuelta’. Ambas están pensadas para estudiantes de primaria y la dinámica es similar. La primera edición cubre los contenidos de la asignatura de Conocimiento del Medio y la segunda edición da a conocer la biodiversidad, ecosistemas y servicios ecosistémicos de los parques naturales de la provincia de Cádiz. Por otro lado, ‘Leyendas del tiempo’ es otro juego de cartas, pero dirigido a un público de mayor edad (últimos ciclos de secundaria en adelante). Utilizando 40 hitos científicos de relevancia queríamos dar a conocer el contexto histórico y mostrar que el progreso científico ha sido, en ocasiones, bastante irónico (Mendel no sabía lo que era el ADN, Darwin formuló su teoría de la selección natural sin saber de qué manera se heredaban los caracteres de progenitores a progenie). Da igual la edad, al concluir el juego jóvenes y no tan jóvenes saben un poquito más que cuando comenzaron a jugar…y con esto cerramos ese ciclo tan bonito de transmitir el conocimiento que hemos ido adquiriendo durante nuestra carrera investigadora.

“La muestra de juegos que traemos a esta exposición ejemplifica cómo se puede utilizar el juego tanto para niños y niñas como para adolescentes y adultos”

JLC/LC: nosotros trabajamos en el área de Zoología y desde hace mucho tiempo el “núcleo” de nuestra investigación ha sido el estudio de la diversidad de las babosas marinas, tanto a nivel ibérico como a nivel mundial. Para ello, nosotros llevamos a cabo lo que actualmente se denomina la Taxonomía Integrativa. Esta disciplina busca llevar a cabo el establecimiento de las clasificaciones biológicas de las especies (y de los taxones supraespecíficos) integrando toda la información existente acerca de ellas, incluyendo aquella obtenida a partir de su material genético, así como mediante de análisis bioinformáticos.

La Taxonomía integrativa ha permitido el descubrimiento de la existencia de los llamados “complejos de especies” por todas partes del mundo, incluida Andalucía y el litoral gaditano. Así, bajo un único nombre específico, se escondían más de una especie. Y eso se ha demostrado desde muy pequeños organismos…hasta mamíferos.

Con la realización del proyecto BIOCALETA, ampliamos los grupos de animales marinos objeto de nuestras investigaciones (Platelmintos, Anélidos, Crustáceos,…) y nos permitió el establecimiento de nuevas colaboraciones.

“Trabajamos en el área de Zoología y desde hace mucho tiempo el núcleo de nuestra investigación ha sido el estudio de la diversidad de las babosas marinas, tanto a nivel ibérico como a nivel mundial”

Con el proyecto GIBMAR-BB hemos profundizado en el uso de metodologías modernas basadas en técnicas moleculares y bioinformáticas, que buscan poder determinar la diversidad de los fondos marinos a partir de planteamientos experimentales estandarizados de modo que los resultados obtenidos en distintas partes del mundo puedan ser comparables. Estas metodologías pueden detectar los cambios que están ocurriendo como consecuencia del cambio global en nuestro entorno marino, así como la detección temprana de la llegada de especies no autóctonas (exóticas) que pueden llegar a ser invasoras. Estas metodologías están siendo usadas actualmente en el proyecto BENTO (liderado por el investigador Ignacio Gestoso) y se aplicarán también a partir del año que viene en el proyecto BlueBio, ya que la Junta de Andalucía ha financiado recientemente la propuesta de la Fundación CEI Mar.

AC: trabajo en el área de Genética y mis líneas de investigación se centran en la aplicación de técnicas genéticas para la gestión de los recursos naturales y el estudio y conservación de la biodiversidad. En el área de Genética colaboramos con empresas del sector acuícola para encontrar herramientas genéticas que mejoren los sistemas de cultivo de las especies de interés pesquero y, de este modo, se reduzcan las tasas de extracción de su entorno natural. Otra de mis líneas de investigación se enmarca en lo que se denomina Ecología Molecular. La genética de los organismos nos ayuda a entender el movimiento de los individuos, cómo este condiciona la conectividad de las poblaciones y cómo estas moldean la distribución de las especies, todo esto en un escenario de constante transformación de los usos del suelo y de cambio global. Por ello, debemos de aprender a gestionar las especies en sus entornos naturales y evaluar el impacto que tiene la introducción de especies exóticas en nuestros hábitats. Actualmente, colidero junto a Manuel Alejandero Merló (área de Genética, UCA) el proyecto CALLIPOP, en el que tratamos de inferir cuántas y cuáles han sido las vías de introducción del cangrejo azul en nuestras costas. Para ello, estamos realizando una aproximación genómica y utilizando técnicas de ADN ambiental que nos permitan tener una foto fija de las zonas invadidas y con ella podamos reconstruir las rutas de invasión desde el continente americano. Estas mismas técnicas de muestreo utilizando ADN ambiental serán las que utilizaremos en el proyecto BlueBio para una monitorización de la biodiversidad marina de nuestro entorno.

“Mis líneas de investigación se centran en la aplicación de técnicas genéticas para la gestión de los recursos naturales y el estudio y conservación de la biodiversidad”

Buena parte de vuestras investigaciones están relacionadas con el conocimiento de la biodiversidad marina. ¿Hasta qué punto conocemos realmente las especies que habitan nuestros mares? ¿Queda todavía mucho por descubrir, incluso en entornos tan cercanos como el litoral de Cádiz?

Estamos aún muy lejos de tener un conocimiento amplio del número de especies que habitan en el medio marino. Hay estudios que apuntan que entre el 70%-80% de las especies marinas están aún por descubrir y describir. Hay que tener presente que el medio marino es un medio hostil para nosotros, por lo que aunque en los últimos 70 años los medios y las técnicas de prospección marina han progresado mucho, facilitado un mayor conocimiento del mar en muchos aspectos incluyendo los ecosistemas de las grandes profundidades, las limitaciones siguen siendo muchas. Por otro lado, hay muchas regiones del mundo en la que su biodiversidad marina ha sido muy poco estudiada. Y, además, las dimensiones de la mayor parte de las especies marinas son pequeñas. El público en general lo que conoce (más o menos) son las especies de gran tamaño, que en algunos casos han protagonizado obras literarias o películas de cine o TV y…las de interés comercial, principalmente del sector alimentario. ¡Ah! Y las que en verano pueden molestar a los bañistas. Del resto…NADA.

Por lo que se refiere a nuestro entorno regional e incluso local…¡por supuesto que quedan cosas por descubrir! De hecho, en los últimos 10-15 años se han seguido descubriendo especies nuevas para la Ciencia en el litoral gaditano (incluida La Caleta), no sólo por parte de investigadores del la UCA, sino también por parte de investigadores del ICMAN (CSIC) y de otras universidades españolas. Pero no solo especies nuevas para la ciencia, sino otras que, si bien son conocidas, nunca habían sido encontradas en nuestras costas. Estos registros, con frecuencia, han sido los primeros no sólo para Andalucía sino también para la biodiversidad española. En estos momentos, nuestro grupo tiene aún pendiente la descripción de varias especies nuevas para la Ciencia encontradas en La Caleta.

“En los últimos 10-15 años se han seguido descubriendo especies nuevas para la Ciencia en el litoral gaditano…Estos registros, con frecuencia, han sido los primeros no sólo para Andalucía sino también para la biodiversidad española”

La conservación de los ecosistemas marinos es uno de los grandes desafíos actuales. Desde vuestra labor como investigadores, ¿cuáles son las principales amenazas a las que se enfrenta la biodiversidad marina y cómo puede contribuir la investigación científica a su protección?

Las principales amenazas son conocidas desde hace tiempo y, sin querer ser repetitivos, hay que señalar la “destrucción de los hábitats” y la “introducción de especies exóticas (voluntaria o involuntaria)” ya que algunas de ellas se asientan y se expanden sin control, convirtiéndose en “invasoras”. Por otro lado, no debemos olvidar las situaciones de “sobreexplotación” a las que se pueden ver sometidos los caladeros y zonas de recolección de especies de interés (ej., marisqueo) si no hay un control riguroso de su explotación. Y, finalmente, tampoco debemos olvidar los vertidos incontrolados de naturaleza variopinta que, a pesar de la normativa existente, siguen existiendo. Esos vertidos no tienen que ocurrir necesariamente en el mar, sino en los cauces de ríos y arroyos, los cuales llegan al mar de una forma u otra. ¡Ah! Y también hay que recordar que todos los sedimentos (incluyendo las cenizas originadas tras los incendios) que son arrastrados por las aguas de los ríos durante (y después) de los periodos de grandes lluvias y de DANAs, que venimos sufriendo cada vez con mayor frecuencia, también llegan al mar y alteran las condiciones de los ecosistemas costeros.

En relación con cómo nuestra investigación puede contribuir a la protección de nuestra biodiversidad marina, podríamos establecer varios niveles. En primer lugar, la generación del conocimiento básico (saber lo que tenemos) con el fin de cubrir esos “huecos” o “agujeros” existentes en el conocimiento. A partir de ahí, implementar metodologías y estrategias de monitoreo que permitan el seguimiento de las alteraciones que el cambio global está generando en la biodiversidad marina (para eso debemos conocer previamente lo que tenemos) y transmitir esa información a los gestores para ayudarles a tomar las mejores decisiones. Pero, además, de un modo paralelo, debemos tratar de diseñar herramientas y, si fuera posible, tratar de colaborar en programas/actividades de educación ambiental y/o de ocean literacy que contribuyan a una mayor concienciación de la necesidad de la preservación de nuestra biodiversidad marina. Esto se hace participando en actividades de divulgación científica destinadas al público en general, pero también llevando esa inquietud a los centros escolares. Y para esto último, se necesita de una actitud proactiva de los mismos.

“Las principales amenazas son conocidas desde hace tiempo y, sin querer ser repetitivos, hay que señalar la destrucción de los hábitats y la introducción de especies exóticas”, así como “la sobrexplotación” de especies y los “vertidos incontrolados”

Detrás de los materiales que presentáis en InnovAzul hay un importante trabajo científico. ¿Cómo es el proceso de transformar conocimientos que pueden resultar complejos en propuestas accesibles, atractivas y, al mismo tiempo, rigurosas?

A partir de la “filosofía” que hemos comentado en las cuestiones anteriores, debes tener en cuenta en primer lugar a quién te quieres dirigir, quiénes quieres que trabajen/usen esos materiales y qué pretendes conseguir con ello. Es muy importante saber qué nivel de conocimiento se supone que tienen, ya que no es lo mismo un niño de 9 años que un chaval de 15. Aquí, de nuevo, la interacción con profesorado de las distintas etapas educativas es fundamental. Una vez que te has hecho una idea del “marco”/”terreno de juego” lo que se busca es presentar una actividad, usar unas herramientas didácticas, que habitualmente no se usen para enseñar (en los distintos niveles), pero cuyos objetivos sean reforzar y completar los conocimientos sobre la biodiversidad (y la necesidad de conservarla) que se incluyen en los contenidos de las diferentes etapas educativas. Tratar de hacer algo diferente y divertido, pero sin perder de vista los objetivos finales que buscamos.

¿Cómo tratamos de lograrlo? Pues, dándole muchas vueltas a la cabeza. En ocasiones usamos como base otros materiales (ya sean libros, mecánicas de juego…) que están disponibles para el público general, aunque con otros objetivos. Además, intentamos retrotraernos a nuestra infancia/adolescencia y pensamos en cómo nos hubiese gustado que nos hubieran explicado una serie de cosas y que, por supuesto, nunca lo hicieron. Por último, damos mucha importancia a la calidad de las ilustraciones con las que presentamos los distintos materiales que creamos. Por eso, nos encanta trabajar con ilustradoras e ilustradores tan increíbles como Vanessa González (@curiouscopepodite), Jaime de Torre (@de_la_torre_art)o Diego Bober (@diego.bober).

Además de investigar, dedicáis parte de vuestro tiempo a acercar la ciencia a la ciudadanía. ¿Qué os llevó a implicaros en la divulgación y qué os aporta personalmente esta faceta de vuestro trabajo? ¿Recordáis alguna experiencia que os haya sorprendido especialmente?

JLC: en mi caso, la verdad es que nunca me había planteado acercar la ciencia a la ciudadanía hasta que a finales de 2013, como he comentado con anterioridad, desde la UCC+i me preguntaron “si me atrevería a organizar un taller sobre Invertebrados a niños de 8 años” del CEIP Carlos III de Cádiz. Y…la verdad es que respondí afirmativamente. Why not? Era un reto que nunca me lo había planteado. Básicamente, lo que hice, con la ayuda de mis colaboradores, a los que siempre agradeceré el apoyo que me han dado, fue tratar de enfocar la actividad con las premisas que he comentado antes. La experiencia fue muy buena y, debo decir que casi un año después una de las profesoras de esos niños me confesó que al principio cuando se planteó llevar a cabo la actividad… “no lo tenía muy claro”. Eso que de la Universidad (con su sabiduría) vinieran a dar una clase (taller/actividad) a niños de 8 años… Pensaba que a los dos minutos su alumnado iba a desconectar y a pasar. No fue así. Y a partir de ahí, poco a poco me fui dando cuenta de lo importante que es tratar de trasladar nuestra labor investigadora a la sociedad. Al fin y al cabo, nuestra investigación la hacemos mayoritariamente con fondos públicos. Es una manera de hacer ver lo qué hacemos con esos fondos y para qué.

En cuanto a experiencias que me hayan sorprendido, siempre recordaré ese taller de Invertebrados para los niños del CEIP Carlos III, ya que una vez que habíamos recogido todo el material empleado en el taller, cuando íbamos atravesando el patio del colegio una niña me paró y me preguntó: “Vosotros …volveréis también mañana ¿no?”. Ese es el indicador de que “muy mal no lo teníamos que haber hecho”.

Y otra experiencia a destacar ha sido muy reciente. El pasado mes de junio me invitaron a dar una charla/taller sobre Invertebrados a alumnos de 4º de primaria del colegio de mi nieta en Madrid (Colegio Nuestra Señora de la Consolación). Eran unos 75 niños, distribuidos en tres grupos. Tras la impartición de la actividad, en los tres grupos hubo niños que me preguntaron si yo les iba a dar clases el próximo curso. Les respondí que eso se lo tendrían que preguntar a su directora y que en todo caso, “habría que negociar”. Para ser la primera vez que me veían…muy mal no lo habría hecho.

LC: yo tuve la oportunidad de participar junto con Lucas en ese primer taller en el CEIP Carlos III, y la experiencia me encantó. Las niñas y los niños estaban súper entusiasmados con todo lo que les mostramos ese día, y ser parte de los responsables de ese entusiasmo es abrumador. Durante un periodo de tiempo, no pude profundizar mucho más en este tipo de actividades, puesto que me fui a vivir al extranjero, desde que volví (ya como madre), ha sido un no parar, la verdad. Personalmente, lo que más me reconforta son las caras de asombro cuando les muestro a adultos algo que llevan ignorando toda su vida, o las sonrisas de los más pequeños cuando disfrutan con aquello que les propones.

“Personalmente, lo que más me reconforta son las caras de asombro cuando les muestro a adultos algo que llevan ignorando toda su vida, o las sonrisas de los más pequeños cuando disfrutan con aquello que les propones”

AC: Si la divulgación implica conocimiento y capacidad de comunicación para llegar a la gente, en casa de mis padres tuve ambas: periodistas y maestros/as. Estoy convencido de que esto ha tenido una influencia enorme en mí y mi interés por hacer llegar a la gente a mi alrededor la información. He tenido grandes maestros en casa. En cuanto a experiencias inolvidables me puedo remontar a cualquier experiencia organizada por la UCA: Noche de los investigadores, Café con ciencia, Clases Aplicadas…quizás por la magnitud y alcance diría que la Noche de los Investigadores es el máximo referente de divulgación. Familias enteras interesadas en la ciencia. Investigadores interesados en dar a conocer sus proyectos. ¿Qué puede salir mal de ahí? Las caras de sorpresa de niños, niñas y mayores, de emoción incluso, al escuchar y entender lo que les estás comentando es la mayor de las recompensas que tiene esa noche, en particular, y la divulgación, en general.

Tiempo atrás, la Universidad y su profesorado vivían en entornos cerrados y estancos, no se mezclaban y no se salía a la calle para transmitir sus resultados; se realizaba desde medios y actividades especializados. Ahora, la interacción científica dentro y fuera de sus paredes es habitual y además, aporta valor a la carrera investigadora. Vosotros compartís proyectos de investigación y divulgación científica, como BIOCALETA o Leyendas del Tiempo. ¿Qué importancia tiene la colaboración entre investigadores con distintas especialidades?

JLC: considero que es muy importante, ya que el enfoque pluridisciplinar enriquece mucho más las diferentes actividades que se puedan plantear. Cada uno de nosotros tenemos nuestra especialidad, de tal manera que hay cosas de otras ramas que se nos escapan o ya no nos acordamos. Esos “gaps” son cubiertos por esa colaboración interdisciplinar y el resultado final es un producto/actividad mucho más completa y rica. Y, evidentemente, a la hora de plantear propuestas el nivel de los objetivos a conseguir puede ser más elevados.

LC/AC: Además, en este tipo de proyectos, cuyo objetivo es llegar al mayor número de personas posible, es fundamental que cada uno aporte las ideas que se le ocurran, porque puede ser que tú quieras acercar a la sociedad un concepto de una forma determinada, y a un compañero o compañera tuya, se le ocurra otra que sea mucho más efectiva y que jamás se te hubiera ocurrido. En este sentido, nosotros mismos hemos vuelto a ser, de un modo u otro, alumnos. Yo mismo sigo aprendiendo de zoología por mis trabajos con Leila y Lucas, y de divulgación y didáctica por trabajar con profesionales en ambos campos. Con estos compañeros y amigos, hoy día estamos creando unas sinergias que -sin duda- desembocarán en la creación de nuevos materiales y talleres que acerquen la investigación y el interés por conservar la biodiversidad.

“En este tipo de proyectos, cuyo objetivo es llegar al mayor número de personas posible, es fundamental que cada uno aporte las ideas que se le ocurran, porque puede ser que tú quieras acercar a la sociedad un concepto de una forma determinada, y a un compañero o compañera tuya, se le ocurra otra que sea mucho más efectiva”

Por último, volviendo a La ciencia está en juego, ¿qué os gustaría que descubrieran los visitantes de la exposición? y ¿qué mensaje os gustaría transmitirles sobre la importancia de conocer y cuidar nuestro entorno natural?

JLC: me gustaría que los visitantes vieran que los científicos no somos bichos raros, sino que queremos que la sociedad vea esa voluntad de querer acercar y mostrar lo que hacemos, de una manera sencilla y divertida, y así poder hacerles ver la relevancia de la biodiversidad marina de nuestras costas y la necesidad de su preservación frente a las amenazas que la acechan.

Como mensaje les transmitiría el que siempre doy: “Lo que no se conoce, no existe. Lo que no existe, no se conserva. Luego, para conservar, lo primero es conocer”.

LC: personalmente, me encantaría descubrirles parte de esa biodiversidad marina con la que conviven y que desconocen. Porque como dice Lucas, si ignoran su existencia, es imposible que la cuiden.

“Es imprescindible crear conciencia con ciencia. Conciencia medioambiental, una sociedad concienciada de la necesidad de conservar, con una capacidad crítica que permita actuar de modo que genere el menor impacto posible sobre nuestro entorno natural”

AC: en los tiempos que corren hoy día, con tanta (des)información a nuestro alrededor, es imprescindible crear conciencia con ciencia. Conciencia medioambiental, una sociedad concienciada de la necesidad de conservar, con una capacidad crítica que permita actuar de modo que genere el menor impacto posible sobre nuestro entorno natural. Y esto sólo podrá ocurrir y mantenerse en el tiempo si logramos encender esa bombillita de la curiosidad tanto en quienes toman hoy día las decisiones como en quienes la tomarán en un futuro.